El tratamiento de la Fibromialgia no es fácil. Requiere un enfoque especializado y en ocasiones multidisciplinario.

Educación:
Es muy importante que la paciente y su familia entiendan acerca de la naturaleza de esta enfermedad para poder estimular a la paciente a tomar actitud proactiva orientada hacia la autoayuda, teniendo en cuenta que si bien la enfermedad puede variar, es una patología benigna.

Terapia física:
Actividad física programada que incluya ejercicios activos aeróbicos. En ocasiones el masaje, calor local, ejercicios de relajación y en el agua brindan grandes beneficios.

Tratamiento farmacológico:
Dependiendo de la severidad de la enfermedad en cada paciente, se usarán analgésicos (pregabalina y otros), relajantes musculares y antidepresivos solos o combinados. Cuando persiste algún punto doloroso único, se puede realizar infiltración con un anestésico local con o sin corticoides.

Tratamiento psicológico / psiquiátrico:
Cuando la paciente a pesar de todos sus esfuerzos, siente haber perdido sus esperanzas o desea indagar causas psicológicas que podrían estar empeorando los síntomas, se hace necesario el apoyo especializado del profesional en Psicología o Psiquiatría.