El mismo consiste en la administración de medicamentos que contribuyen a devolver al hueso su arquitectura normal.

Entre los tratamientos utilizados se encuentran aquellos que aportan directamente sustancias naturales u otras que imitan la estructura de las mismas y que defienden del organismo contra el desgaste óseo.

Dentro de éstos encontramos la vitamina D (facilitando la absorción del calcio en el intestino), los suplementos de calcio (en las personas con ingesta pobre del mismo).

Por otro lado se encuentra la familia de los Bifosfonatos, también llamados “antirresortivos” debido a que actúan inhibiendo el desgaste o “resorción” ósea.

Son los más utilizados, su eficacia está ampliamente probada y son muy bien tolerados Un agente antiresortivo y remodelador óseo que no pertenece a la familia de los bifosfonatos es el ranelato de estroncio.

También son de gran utilidad el Raloxifeno, un derivado sintético con acción estrogénica, la calcitonina, una hormona que favorece la formación de hueso y el Teriparatide, una forma sintética de una de las hormonas que mayor participación tienen en el proceso de formación y desgaste del hueso (la paratohormona).

El Denosumab es el primer tratamiento biológico para osteoporosis y ha demostrado reducir las fracturas vertebrales y fuera de las vértebras.